"Te ayudo"

22.08.2020

En el ejercicio de la maternidad y la paternidad es necesario eliminar de nuestro vocabulario el "te ayudo". Hay una decisión conjunta de traer un hij@ al mundo y la crianza implica responsabilidades compartidas.

Hace décadas atrás costaba mucho más visibilizar estas cuestiones porque la creencia instalada era la de "la mujer en la cocina y criando a l@s hij@s" y "el hombre proveedor que trabajaba afuera de casa y era el sostén económico". Y, si el hombre volvía de trabajar y bañaba al bebé, la mujer conversando con una amiga bien podía decirle que él "la ayudaba". ¿Por qué? Porque el mandato era que esas eran tareas exclusivamente para que desarrollara la madre, quien contaba con instinto maternal y "por naturaleza" sabía cuidar, limpiar, cocinar, ordenar, etc. Entonces si el hombre (que era el que se desenvolvía en el ámbito público y el que ganaba dinero) osaba hacer una tarea doméstica, era leída como una ayuda.

La realidad es que ninguna de nosotras sabe por naturaleza cómo cuidar, cocinar y demás sino que fueron tareas enseñadas y que hemos aprendido. No hay nada de natural allí pero eso es lo que nos han hecho creer para no cuestionar estos mandatos.

El tiempo ha transcurrido, las nuevas generaciones ya van sintiendo en carne propia los avances del feminismo y las tareas van siendo más compartidas. Muchos hombres cocinan, van al supermercado, limpian la casa y demás. Sin embargo el "te ayudo" lamentablemente aún suena y resuena.

Cómo nombramos las cosas tiene un efecto y un sentido. No da lo mismo. El lenguaje crea realidad.

Entonces, ¿cómo podemos lograr un ejercicio más saludable de la maternidad y la paternidad?

  • El primero paso es que como mujer y como mamá puedas visibilizar que no hay nada natural en el ejercicio de las tareas domésticas. Son aprendidas y tanto hombres como mujeres tenemos las capacidades para hacerlas.
  • Luego es necesario comprender que con la llegada del bebé es complejo poder realizar las mismas tareas que realizaban anteriormente dado que tanto tú como tu pareja estarán cansad@s y limitad@s en aquello que podrán realizar.
  • Es preciso poder trabajar entonces en nuestras expectativas y necesidades para poder comunicarlas de forma efectiva y no frustrarnos al respecto.
  • El próximo paso puede ser revisar qué desigualdades en los roles de la mapaternidad te están haciendo sentir incómoda y comprender amb@s que el rol principal del padre es sostenerte a ti emocionalmente.
  • Luego conversar con tu pareja para expresarle cómo te estás sintiendo y ubicar dichas desigualdades en pos de poder generar un cambio.
  • Tal vez pueda servir repartirse tareas (por ejemplo que sea el papá el que siempre bañe pero tal vez no cambia pañales).
  • Es importante darle espacio y lugar al papá. No. No lo va a hacer igual que tú. Tal vez le va a poner un calcetín de cada color y un pantalón que le quede grande. Pero está bien. No se trata de perfección esto. Cada un@ tendrá su modo de hacer las cosas y hay que validar eso también.
  • Hay que respetar nuestros distintos modos de ser madres y padres. Pero es fundamental encontrar un equilibrio, hacer acuerdos, establecer patrones de crianza en conjunto y comprender que las responsabilidades respecto a l@s hij@s deben ser compartidas.